Una
polilla blanca ha amanecido esta mañana ahogada en el bebedero de mis
perras.
Desde
que mi perro Dalí se fue tengo la idea (tonta) de que estos insectos son una reencarnación
de los animales con los que he tenido la
alegría de convivir, primero el macho, Dalí,
luego mi hermosa perra Greta, y que de esta manera
se acercan hasta nosotras para acompañarnos y darnos energía. ¡Que
manera tan caprichosa de dulcificar y engañar al dolor!
Cuando
he visto a la polilla en el agua he pensado en mi perra Gilda y en lo malita
que se ha puesto pareciéndome un
presagio de que ella pronto se va a ir con Dalí y Greta.
Creo
que todas las personas que compartimos
nuestra vida con mascotas a las que amamos tenemos que aprender una lección y
asumirla desde el principio: ellas enferman, sufren, y un mal día se van a ir. Hemos de saber que ese
día sentiremos un vacío inmenso, y una
gran tristeza . Por eso creo que el aprendizaje más importante que hay que
hacer en esos momentos es el de la entereza y el valor para dejarlas ir si su
ciclo se ha terminado.
¡Ay mi
Gildina preciosa!, el tiempo que estés todavía con nosotras espero que lo vivas en paz y de la mejor forma posible para
ti y no queremos equivocarnos. Por favor avísanos cuando te quieras ir con los
demás a ese lugar adónde os vais los maravillosos
animales que tanto nos dais de forma tan generosa e incondicional.
¡Cuánto,
cuánto te quiero!
5 comentarios:
Lo de sorber el café y las lágrimas, a la vez, no te creas, resulta dificultoso.
Sin embargo, para tu consuelo, aunque la idea de la polilla es muy guapa, te diré que, según cierta filosofía, que me encanta creerme, la raza canina, una de las más evolucionadas, es el paso anterior a la humanidad, es decir, reencarnan en humano. En realidad, dice esta filosofía, son seres no nacidos de la propia familia, que escogen un animal peludo, noble, bueno, fiel, leal y puro amor, para estar cerca de la familia a la que no pudieron llegar, porque no era su tiempo.
Cuando me enteré, le pregunté a Bilbo y a Tiza quiénes eran, entre mis cuatro hermanos no nacidos. Tiza, reservada como es ella, aún no me ha respondido, pero Bilbo me contestó, de inmediato, "soy el quinto".
¡Gracias Mármara! yo también quiero creer en estas filosofías en estos momentos, me aferro a ello y siento algo parecido al consuelo. Nuestras mascotas llegan a conquistar el entorno en el que viven y las percibimos del mismo modo que a las personas a las que queremos. Son seres ¡tan especiales!, ¡nos demuestran tanto amor!, ¡tanto!, que al recordarlas sentimos crecer y crecer el nuestro en un sinfín de imágenes y experiencias compartidas. De ahí, del recuerdo es de dónde nunca se van. Un beso y espero que ¡hasta pronto!
Muy bonito Adela, transmites mucha ternura y amor.
Me gusta tu explicación de la polilla...
Como me dijo Lucía cuando murió mi madre" mamá no te preocupes porque la yaya está con Gala" y sí, ciertamente, así es como me lo imagino, a mi madre con mi gatina en su regazo, ronroneando.
Un beso muy, muy fuerte. Ánimo.
Belén
¡Gracias Belén!. A veces yo también me imagino a todas las mascotas que se nos fueron juntas en pandilla brincando, haciendo fiestas, comiendo todo lo que quieren..., en un lugar en el que no existe el dolor. Un beso cuñada. Os quiero
Ya se cerró el ciclo, ha sido duro, muy duro y difícil, porque estas decisiones te ponen al borde de ti misma. La cobardía de tomar decisiones que tememos anticipadas solo se supera pensando en el dolor que supone haberlas tomado demasiado tarde. Tenemos bonitos recuerdos y cariño suficiente
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